Cuando lo pensé bien, me di cuenta de que era mucho más grave de lo que la pesadilla me había hecho creer.
El hecho de que mis síntomas obsesivo-compulsivos se centraran en las artes marciales, y no solo en la escritura a mano, era especialmente preocupante.
La inmensa energía del Maestro surgió de la palma de su mano, recorrió mi espalda y envolvió la energía volátil de la Píldora Demoníaca Explosiva que rugía dentro de mis meridianos.
Hasta este punto, nada parecía inusual. Era un proceso sencillo.
Tras la partida del hombre en las sombras, el Guardián Divino se sumió en sus pensamientos.
'Hábil manipulador, ¿eh?...'
La mayoría lo consideraría algo negativo, pero la capacidad de entusiasmar a las multitudes era crucial. Especialmente para liderar un grupo religioso como el Culto Divino del Demonio Celestial, era una habilidad invaluable.
Tras finalizar las negociaciones con los antiguos bandidos, ahora esclavizados, nos dirigimos al condado de Hejing.
Dado que marchar hacia el condado de Hejing con casi veinte esclavos llamaría demasiado la atención, decidimos tomar al líder de los bandidos como rehén. Al resto se les ordenó acampar a cierta distancia del condado de Hejing.